Entrevista: Enric Montes
2 de enero de 2012 8:00
Por Sergio Jaén Lara

Descubrí la obra de Enric Montes (Barcelona, 1969) casi por casualidad, en un momento en el que estaba hastiado de casi todo lo que veía. Accedí a un enlace donde se mostraban unas fotografías que causaron en mi una sorpresa inmediata y creciente, en gran parte porque me era imposible definir lo que estaba viendo. La curiosidad guió mis pasos y quise contactar con su autor para saciarla.
Tengo ahora el placer de mostrar la entrevista generada tras mi acoso inicial y a la que Enric accedió amablemente.
Enric, cuando veo obras como la tuya (no es que haya visto muchas), no sé si de manera forzada, pero veo también una manera de huir de la vía normal, o la que normalmente se asocia con trabajos de calidad. ¿Eres capaz de definir o encuadrar tu obra en alguna corriente fotográfica? ¿Eres consciente de que la vía del documentalismo está siendo demasiado explotada?
Creo que no es a mí a quién corresponde encuadrarme en algún movimiento o corriente. En alguna ocasión me han comentado que mi trabajo les parece diferente a todo lo que han visto hasta ahora pero no creo que eso sea totalmente cierto y tampoco sé exactamente donde ubicarlo. Lo único claro es que no está en la línea de las que parecen ser las tendencias dominantes actuales en fotografía, pero no es una cosa que tenga presente y que me preocupe, pienso que si eres honesto (contigo mismo y con los demás) y crees en lo que haces al final encuentras tu público. Si se siguen las tendencias todo el mundo acaba haciendo lo mismo y por eso la sensación de deja vu que provocan muchos de los trabajos actuales, con imágenes casi clónicas en algunos casos. Creo que lo importante es encontrar tu propia voz.
Tus fotos en mi opinión participan principalmente de una experiencia visual, si no entramos en las connotaciones personales que puedan tener. ¿Crees que existen otras experiencias fotográficas que no necesariamente tienen que ver con el contar algo? ¿Consideras que existe poca valentía a la hora de reivindicar una fotografía puramente estética que no participe necesariamente de un mensaje?
Toda imagen siempre cuenta algo, otra cosa es que el mensaje sea más o menos explícito y llegue al que la mira; en todo caso lo primordial está en las reacciones que esa imagen provoca en el espectador, qué le sugiere, a donde le lleva,… pues está claro que de una misma imagen pueden hacerse lecturas distintas y no siempre complementarias (en prensa podemos ver ejemplos de ello a diario).
En mi caso prefiero evocar o sugerir y que la gente pueda hacerse suya la imagen desde diferentes perspectivas.
Al menos yo lo prefiero así como espectador, que no me lo den todo hecho y que pueda intervenir con algo propio en la lectura de la imagen. Hay una cita de Sarah Moon al respecto que quizá ilustra mejor lo que quiero decir: “Busco una imagen con un mínimo de información y referencia, una imagen no situada y que pese a todo me hable, que evoque lo que pasó y lo que va a pasar después”.
Acerca de la interesante relación entre entre palabra e imagen. ¿Calificarías tu obra como metafotografía? Para mi sí lo es, es fotografía que se basta a sí misma y que no necesita de las palabras ya que no podrían abarcarla.
… si tu lo dices,… me parece halagador,… a veces veo mis imágenes como el principio de posibles relatos, que su carácter evocador puede convertirlas en contenedores de historias,… diferentes según el espectador; y esa faceta de mis fotos me gusta, es como si ofrecieras ventanas y la gente pudiera ver cosas distintas al asomarse.
¿Has pensado alguna vez que tu alejamiento del documentalismo tipo supone una renuncia (seguramente en tu caso placentera) a ser considerado lo que la mayoría considera un fotógrafo “serio”?
No acabo de entender muy bien lo de fotógrafo serio, me parece una categoría más que discutible, no sé si has querido decir profesional, de éxito, reconocido… no sé a qué te refieres en concreto.
De todas formas no creo que por alejarte del documentalismo la obra sea minusvalorada. Cada uno recrea la realidad a su manera y hay fotos que te dejan indiferente y otras que te subyugan de una manera inmediata, independientemente de la corriente o estética a la que pertenezcan.
Mi alejamiento del documentalismo no tiene que ver con ninguna renuncia, yo no renuncio a nada, simplemente traduzco situaciones y vivencias en imágenes,… y no me preocupa saber si los demás te consideran serio o no.
Para mi un fotógrafo serio es aquel volcado plenamente en lo que hace, pero es cierto que la creencia generalizada es adjetivar como tal al reportero en detrimento de otras vías.
Sigo sin aclararme mucho, ¿La gente considera que un fotógrafo serio ha de comportarse como un fotorreportero?, Lo siento, pero… ,¿Eso es tener una visión muy limitada de la fotografía, no?
Me interesa mucho conocer tu proceso de búsqueda, pues no pareces necesitar de escenarios exóticos o lejanos. También sobre el modo en el que disciernes la importancia de lo que tienes delante. Entre fotógrafos se valora muchas veces la dificultad para conseguir la fotografía que estamos viendo y para mi la dificultad máxima es la de conseguir ver donde nadie mas vió nada. ¿Cómo escudriñas ese paisaje doméstico en el que pareces moverte? y ¿Qué grado de significación personal hay en tus fotos?
Yo no salgo a hacer fotos, voy siempre con la cámara. Vida y fotografía van íntimamente relacionadas, de tal manera que cualquier espacio o situación cotidianos son susceptibles de ser fotografiados en cualquier momento. El estado de alerta determinará si el día es más o menos provechoso, aunque también es verdad que a veces la realidad se exhibe y lo fotografiable se te presenta de una manera clara y palpable,… lo tienes delante sin buscarlo. Ambas situaciones, las búsquedas y los encuentros, se intercalan continuamente pero en general si miras tu entorno con la actitud adecuada constantemente aparecen imágenes significativas. Sobre este tema I.Calvino comenta que excepcionalmente, y cuando menos se lo espera uno, parece como si la realidad quisiera ser mirada, como si de las cosas partiera una señal o reclamo.
El hecho de ir tomando notas con la cámara determina que al final los proyectos puedan tener un cierto aire autobiográfico, y que según las circunstancias ciertas imágenes adquieran resonancias más íntimas y personales, pero el tono final del proyecto no lo circunscribo a la esfera individual y sí a un carácter más genérico de aventura cotidiana, de experiencia surgida de mirar el mundo con otros ojos. Hay imágenes que me trasladan a su génesis, me recuerdan infinidad de sensaciones y con las que tengo implicaciones emocionales, pero por otro lado tengo que reconocer que también existen las que ni tan siquiera recuerdo dónde están hechas. Todas se van acumulando de manera individual y no es hasta más tarde, a la hora de articular el libro, cuando ilustro de manera global y evocadora las experiencias.
Cuando conozco un nuevo fotógrafo, me gusta compartir la experiencia con la gente que me rodea y he de decir, para que no todo sean halagos, que las opiniones son muy distintas, desde el que quedó maravillado como yo, a una amiga que dijo que los libros parecían formados por los descartes. Eso si, no he visto a nadie que muestre tibieza ante ellas. ¿Encuentras reacciones de ese tipo, tan diferentes, ante tu obra? ¿De que parte han venido los mayores halagos y las peores críticas (si las ha habido)?
La verdad es que sí, las reacciones que han surgido a lo largo de estos últimos tres años, que es cuando todo comenzó a tomar forma y se imprimió el primer libro, han sido de lo más variopinto, como también lo ha sido el público al que ha sido mostrado el proyecto; y esas reacciones abarcan todo el espectro existente entre la indiferencia más absoluta y el entusiasmo más desaforado. Hay personas a las que parece que enseñes un libro en blanco y otras en las que ves al instante cómo les cambia la cara y despegan a través de tus fotos. Un aspecto muy importante en este tema es el tiempo dedicado a observar las imágenes y el lugar o circunstancias en las que enseñas tu trabajo. La sobreabundancia actual de imágenes no ayuda a que la gente se tome el tiempo necesario que puedan necesitar ciertas propuestas, pues hay fotografías en todos lados y a todas horas y las consumimos rápido y en gran cantidad.
En cualquier caso las opiniones son particulares e individuales y no están sujetas a la pertenencia de las personas a un sector en concreto,… pero sí, ha habido de todo y ha sido bueno que así fuera porque afianza tu opinión de que no puedes hacer las cosas pensando en los demás.
¿Por qué crees que existe una diferencia tan grande de valores entre (son categorías muy arbitrarias) pongamos la fotografía concursística o de masas, la fotografía de y para fotógrafos o la fotografía contemporánea o de galerías?
Porque son distintos públicos y mercados fotográficos, independientes unos de otros y cada uno con sus grados de valoración y sus reglas del juego. El valor de la fotografía como objeto o pieza de mercado siempre es un añadido impuesto desde fuera y depende de unas normas no siempre inteligibles.
Me interesa conocer la manera en la que estructuras y formas tus libros y si es una acción a posteriori o si vas buscando entorno a la serie con la que estás trabajando y también saber mas sobre la manera en la que estas series toman sentido. ¿Son estructuras sentimentales, estilísticas, temáticas? ¿Cuando te diste cuenta de que manejabas material de calidad, que tenías algo que merecía ser mostrado?
La trilogía El buscador de prodigios abarca unos once años de trabajo durante los cuales ha ido tomando forma lenta y pausadamente. Simplificando un poco, los ocho primeros han sido el tiempo de disparar y recolectar gran parte del material y los tres últimos han sido los de la publicación en libro de las series, aunque nunca he dejado de tomar fotos durante todo el proceso. Existen unos leitmotivs que son el punto de partida y sobre los que gravita todo lo que hago, a partir de ahí organizo el material y estructuro el proyecto. La génesis de los proyectos no siempre es la misma y puede variar de uno a otro.
En ocasiones parto de una frase, texto o idea y busco las imágenes que creo son más fieles al sentido que ese texto tiene para mí o que mejor encajan en la idea del proyecto; otras veces existen series abiertas desde largo tiempo atrás en las que piensas que puede tener cabida lo que estás disparando en ese momento. Pero nunca salgo pensando en que tengo que hacer un tipo determinado de imagen porque nunca sabes lo que te vas a encontrar. La articulación del proyecto es posterior según el material disponible. Además soy de los que deja reposar las imágenes durante largos períodos, a veces años, y si al cabo del tiempo esa imagen encaja y sigue funcionando la incorporo al proyecto en el que esté trabajando en esos momentos; en cambio otras no aguantan el paso del tiempo y caen en el olvido.
Si no estoy equivocado, has creado tu propia editorial, me gustaría saber si nació debido a la imposibilidad de sacar esos libros recurriendo a otras editoriales o si lo planeaste así desde el principio.
Yo simplemente he autopublicado mis libros, no he creado ninguna editorial. Desde siempre he apreciado la intimidad que dan los libros, con ellos he podido realizar continuas lecturas más pausadas e intensas de la obra de los autores que me han interesado. Muchas veces aprecias detalles que son más fáciles de pasar por alto en las incomodidades de una exposición.
De hecho las series están estructuradas y pensadas para el formato libro como destino, pues éste reúne toda una serie de cualidades que lo convierten en una potente herramienta de difusión de tu trabajo; es más fácil de mover o enviar, llegas a más lugares y lo ve más gente, y además también es una manera de que se pueda ver el proyecto completo. Con los medios y avances actuales cada día es una opción más fácil y asequible de realizar, por lo que una buena edición no tiene porqué superar el coste económico que supone producir con calidad el material para una buena exposición.
Aunque todas ellas son razones que han contribuido en la actualidad al auge de la autoedición de libros de fotografía, no hay que olvidar la principal: si no te lo haces tú no te lo hace nadie.
Son multitud la cantidad de fotógrafos que conozco que quieren publicar su obra en libro y que buscan financiación exterior para producirlo,… y la demanda excede en mucho a la oferta. En mi caso vi claro desde un principio que había que concentrar los esfuerzos en la realización del libro en sí y no perder tiempo ni energía en otras cuestiones. De esta manera; y con la ayuda de algunos amigos con criterio que te dan su opinión, aunque finalmente tú tengas la última palabra en todas las decisiones a tomar durante el proceso de realización; he podido publicar tres libros en los últimos tres años.
¿Qué importancia tiene para ti la copia impresa? ¿Es un destino necesario?
La copia impresa de la fotografía es un soporte tan válido como cualquier otro a la hora de difundir lo que haces. Aspectos económicos y de demanda determinarán si al final la foto acaba impresa en una copia fotográfica o no,… pero no entiendo que haya que cuestionarla como soporte. Lo que quizás ha cambiado respecto a tiempos pasados es que en la actualidad la impresión de la copia en papel en muchas ocasiones es el último paso a realizar, pues la imagen puede tener un recorrido previo de difusión más económico y útil por otros medios.
Son muchas las veces en las que he visto recalcar la necesidad de referencias para un fotógrafo, pero en tu caso esas referencias son difíciles de encontrar. ¿Te has visto influenciado por el trabajo de otros fotógrafos? ¿Por qué es difícil hablar de ti sin que aparezca el nombre de David Jiménez en la conversación?
Siempre estamos influenciados por el trabajo de otros aunque sea de una manera inconsciente o al menos no los tengas presentes a la hora de la captura. Las imágenes que consumimos entran a formar parte de nuestro bagaje como persona, de tal modo que podemos decir que somos lo que vemos, … o miramos.
En este aspecto, y sobre todo a un nivel formativo, creo muy importante visionar la obra de autores “clásicos”, ajenos al vaivén de las modas y con obras importantes que hayan sido significativas en la historia de la fotografía.
Yo tengo infinidad de referentes: Kertész, Gibson, Frank, Nozolino, Plossu, Moon, Vallhonrat,… y me dejo muchos, pero un error muy común es que los fotógrafos se alimenten sólo de fotografía, pues muchas veces las influencias mayores y más beneficiosas provienen de otros ámbitos y otras disciplinas artísticas (pintura, cine, literatura,…).
En mi caso puedo afirmar que ciertos escritores han determinado de una manera más profunda mi manera de ver el mundo que los propios fotógrafos; el cómo describen lo que ven, cómo dan la vuelta a las cosas, cómo se enfrentan a lo cotidiano, cómo introducen lo misterioso, lo extraño, lo evocador, lo paradójico e incluso lo lúdico en sus textos,… Autores como Handke, Cortázar, Calvino, Borges, Vila-Matas,… han sido y son capitales para mí a la hora de formar una mirada que me permita afrontar y entender el mundo tanto a nivel personal como fotográfico.
Cuando hace un par de años conocí a David de inmediato me sentí identificado con muchas de sus imágenes. Nos presentó una amiga común conocedora de nuestros respectivos trabajos y que enseguida percibió la existencia de conexiones. Siento un gran respeto por su trabajo, conecto muy rápido con su universo y además es una excelente y generosa persona. Si asocias nuestros nombres será porque quizás transitamos territorios próximos y al final eso incluso provoca que se produzcan ciertas coincidencias.
¿Crees que el tener unas referencias claras pueden coartar creativamente e impiden encontrar una vía personal?
Tener referentes siempre ayuda pero no debes ser fagocitado por ellos y has de tener tu propia mirada; de cada uno depende el transitar caminos trillados o dar un paso más allá y aventurarse por sendas más inexploradas. La relación con las referencias o influencias ha de ser similar a la que debe mantenerse con la técnica, una vez controlada y asimilada debes olvidarte de ella y debe proporcionarte seguridad y libertad de acción, nunca coacción.
¿Eres fotógrafo profesional? Si es así, tu trabajo normal es en un ámbito distinto al de tu trabajo de autor. ¿Tu obra personal supone para ti una escapada o convives perfectamente con ambas facetas?
Me hace gracia que en tu enunciado ya des por supuesto que no vivo de mi trabajo de autor,… y tienes razón. El gran problema que supone tener una doble vida en este aspecto son las interrupciones en el proceso de tu trabajo personal…, pero mientras éste último no dé de comer no veo otro camino que compaginarlo con alguna actividad alimenticia, esté relacionada o no con la fotografía.
La fotografía acaba siendo casi una filosofía de vida y determina tu manera de percibir la realidad, y esa mirada la llevas siempre contigo, da igual lo que hagas y por donde te muevas porque siempre acompaña tus vivencias,… pero claro que toca convivir, algunas veces menos amistosamente que otras,… y el hecho de que nunca haya tenido un cliente que me dijera “Haz lo que quieras” los convierte para mí en ámbitos muy separados.
¿Cómo participas del mundillo fotográfico? Participas en talleres, charlas,… , o por el contrario prefieres prevenirte de sus peligros (si consideras que los tiene).
En mi caso yo no participo mucho de la vida social fotográfica y desde mi época de formación académica casi no he realizado ningún taller. Ultimamente esta tendencia está cambiando porque al difundir los libros también te haces más visible socialmente,… pero en general las relaciones públicas no son mi fuerte.
El único peligro que puedo ver es que demasiada actividad social y demasiado fijarte en los demás te quite tiempo y te despiste a la hora de desarrollar lo tuyo,… pero de todos modos creo que tampoco hay que desaprovechar la oportunidad, cuando se da el caso, de compartir experiencias y escuchar a la gente que tiene cosas interesantes que decir.
Quise realizarte esta pregunta al inicio de la entrevista pero creo que este es su momento ¿Cómo definirías calidad fotográfica? o ¿Qué condiciones crees tu que participan de la calidad en la fotografía?
No sé si puedo darte una respuesta satisfactoria a esta pregunta y cuando he pedido la opinión de amigos tampoco he obtenido respuestas taxativas, pero presiento que lo que puede dar calidad a un trabajo no son aspectos tangibles o cuantificables, ni tan siquiera técnicos, y sí conceptos que no por manidos son menos importantes, como el rigor, la honestidad, el trabajo,… que al final den como fruto imágenes con la capacidad de comunicar y provocar emociones;… pues quizás las obras que nos remueven y nos atrapan sean las que nos generan más preguntas que respuestas.
Por último espero que hayas disfrutado tanto como yo de la entrevista o por lo menos que no la hayas sufrido y por supuesto agradecerte que accedieras a realizarla.
Gracias a ti por proponerla, ha sido divertido contestarla y halagador el haber podido provocar un interés tan profundo por mi trabajo.






eastman:
Mira me a dado incluso ilusion saber que sigues ahi, currando … Me identifico mucho con eric en muchas de sus opiniones, es honesto, claro … Reconozco que me impacta su trabajo, pero no es negativo, es curiosidad, casi alegria por saber de gente tan entera, tan fiel a si misma, un ejemplo a seguir …. Felicidades a eric, gracias a ti por ser como eres …
La entrevista es cuando menos atípica, sobre todo porque se habla de fotografía, del fondo de la fotografía y no se hacen las alusiones tan habituales a la técnica. La obra de Enric Montes resulta evocadora y realmente hermosa por lo diferente, y sus planteamientos y palabras rezuman una coherencia y honestidad que es difícil de encontrar entre la gente del “mundillo”, lo que es doble motivo de alegría al encontrársela. Y de ti, pues que has hecho de la entrevista un paseo sutil por el panorama fotográfico sin caer en las cuestiones manidas de disputas técnicas y estéticas a las que por desgracia llevamos acostumbrados tanto tiempo.
Felicidades por todo ello. Y me alegra verte de nuevo en acción.
Gracias Isidoro y Enrique por vuestros comentarios.
La obra de Enric merece mucho mas que una entrevista.